Aquí os la transcribo:
Piense, Sra, Ministra, en la cantidad de repercusiones sociales y políticas que su proyecto de ley podrá causar.
Por un lado, como siempre, el máximo perjudicado será el pueblo. Los autores y asociaciones que presuntamente velan por sus intereses, por no citar las archimillonarias discográficas y productoras de cine y TV que los avalan, no han tenido, y probablemente nunca tendrán, problemas para llegar a fin de mes como tenemos la mayoria de los ciudadanos de a pie.
Negar la posibilidad de compartir contenidos en internet es exactamente lo mismo que negar el derecho a la cultura. Durante décadas, el modelo comercial analógico ha permitido precisamente tal acto oscurantista: que la cultura sea exclusiva de aquél que pueda permitirse pagarla (pues seamos francos, 20 euros por un libro o CD es un precio abusivo, sin embargo no se les ponen trabas, ni se plantean leyes en contra de tal abuso, ni a nivel nacional, ni a nivel internacional.
En cambio, el hecho de que la era digital haya permitido la difusión masiva de contenidos al pueblo llano parece ser algo intolerable, pues la parecer (y sólo al parecer), perjudica a un reducido sector de mercenarios "culturales" el cual, mediante demagogia y medias verdades, trata de convencer a la opinión pública de que acceder a la cultura es lo mismo que lucrarse a costa de sus productos, lo cual es del todo falso, hasta el punto de poder considerarse calumnia.
Verá, por propia experiencia, puedo afirmar que la difusión de mis propios contenidos digitales (soy artista 3D, mi trabajo se vende en un prestigioso portal de contenido 3D para cine, TV y prensa) aparecen en las redes P2P el mismo dia de su lanzamiento comercial oficial. En contra de lo que muchos "autores" afirman, puedo confirmar que la difusión "ilegal" de mi contenido actua en proporción directa y favorable, en las ventas de mi trabajo, hasta el punto de que, cuanto más popular es mi trabajo en los círculos no legales, mayores son mis ventas en reales, ergo, mayores son mis beneficios.
Las redes P2P ofrecen una garantía que la mayoría (por no decir ninguna) de las compañias de entretenimiento, ya sea cinematográfico o musical no ofrecen: la posibilidad de porbar el producto antes de comprarlo lo cual, sin duda, es vital para la sostenibilidad de cualquier negocio. Lo que realmente molesta a las grandes productoras es el hecho de que este método de "prueba antes de comprar" no les permita lanzar productos de mediocre calidad, escudados por un trailer cinematográfico convenientemente montado y adornado, o un single musical que represente a todo un album, como única publicidad, para que posteriormente el comprador gaste su preciado dinero en dicho producto, sólo para descubrir tal mediocridad, y descubrir a su vez que no era lo que andaba buscando, y sentirse insatisfecho con su compra (que, debido a esa misma presión por parte de la industria del entretenimiento, ya no puede ser devuelto una vez roto el precinto). Antes de comprar una pieza de ropa, tenemos la opción de probárnosla, antes de comprar un disco, sin embargo, lo único que tenemos es la publicidad que la compañia fabricante o distribuidora quiera presentarnos, se adecue a la realidad del producto, o no.
El usuario de P2P, o de páginas de enlaces no es, por tanto, ningún delincuente. Por mi parte, compro mucha música, cine y videojuegos, de hecho cada año compro más, pero por supuesto, nunca compraré nada que no me permitan probar antes, por tanto, no me avergüenzo de usar dichos métodos para ejercer mi derecho a elegir si un producto, en su totalidad, me interesa o no.
Imponer leyes de censura como las que plantea el anteproyecto de ley, es algo que la comunidad de cibernautas (muchisimo mayor de lo que a priori pueda parecer), así como la opinión publica general, no vamos a permitir. Nuestra querida Constitución, por suerte, todavía nos defiende del abuso, y una ley que beneficie a una minoria EN PERJUICIO del resto de la sociedad (y que vaya EN CONTRA de la tendencia general de dicha sociedad) es exactamente eso: un abuso, y desde luego, deja abierta la polémica de la censura, a la vez que contradice explicitamente las propuestas gubernamentales que los españoles elegimos en su dia, al confiar en su partido político en las urnas.
En vez de todo eso, concentre sus esfuerzos en el trabajo por el cual los españoles le pagamos: fomentar la cultura. España se encuentra al final de la lista europea en cuanto a nivel académico. Es sorprendente ver como ha decaído la cultura en este país, y todo el tema de su anteproyecto de ley para "proteger" los derechos intelectuales no es más que una cortina de humo para ocultar, o al menos entretenernos para no ver la relaidad: que los españoles somos los paletos de la Unión Europea, y que nuestro Ministerio de Cultura se escaquea de sus obigaciones, justo igual que nuestros estudiantes, escaqueándose de ir a clase.
Es bastante ridículo ver cómo nuestros políticos marean la perdiz en lugar de ponerse manos a la obra y trabajar en las funciones para las cuales les pagamos, en lugar de hacer, hablando en plata, el gilopollas.
Sra. Ministra, por lo que más quiera, desempeñe su trabajo, proteja la cultura y su difusión a toda costa. Si no está capacitada para ello, háganos a todos (incluida ud.) un favor, y dimita, pero no nos venga con esta clase de tonterias, que los españoles seremos los más paletos de Europa, pero no lo somos tanto como para tragarnos "su Ley".
Coleguillas, hasta la próxima, a ver si poco a poco, entre todos, ponemos las cosas en su sitio.
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